Los primeros 20 minutos del clásico rosarino mostraron lo mismo que en los últimos enfrentamientos entre ambos, es decir, mucha pierna fuerte, pocas ideas, poco fútbol y mucha entrega y corazón.
Durante ese lapso de tiempo no hubo emociones, porque no llegaban a los arcos y se prestaban la pelota, sin tener ideas como para poder lastimar, ya que ambos estaban más preocupados por defender que por atacar.
Pero siempre los clásicos se abren con algún error o algún acierto individual. En este caso Leandro Torres hizo una buena jugada gambeteando rivales por la derecha y cuando entró al área lo cortó justo Paglialunda, pero el rebote le quedó a Gastón Machín y ahí el volante de Central le cometió infracción, obligando a Héctor Baldassi a sancionar el penal, que Rolando Schiavi, con un remate fuerte y al medio se encargó de cambiar por gol.
En ese momento todos pensaron en el Parque Independencia que el partido se iba a abrir, que iba a ser emocionante, pero se equivocaron.
El problema fue que Central intentó reaccionar pero no tuvo ideas y Newell’s se paró para jugar de contra, pero cuando podía atacar lo hacía con poca gente y todo se diluía al llegar al área.
Así pasaron los primeros 45 minutos, donde a los de Newell’s poco les importó el trámite del partido porque su equipo estaba ganando y eso parece ser en los últimos tiempos lo único que importa en los clásicos.