Independiente Rivadavia derrotó 1 a 0 a la CAI, en un partido aburrido y no muy bien jugado. El encuentro casi no tuvo situaciones de gol y careció de creatividad por parte de los dos equipos.
En el remozado Bautista Gargantini, Independiente consiguió su segundo triunfo del campeonato. Luis Tonelotto marcó el único tanto del encuentro y el cuarto de su cuenta personal.
Tarde o temprano debía llegar el grito eufórico de desahogo. En algún momento el fútbol de un cúmulo de jugadores vestidos de azul tenía que aparecer y, en su casa a Independiente se le dio.
Nuevamente en la Catedral del parque el Azul izó la bandera del progreso y ratificó la mejoría evidenciada ante Chacarita. Mucha entrega en el campo de juego y la intención de plantarse siempre en terreno rival, fueron los factores determinantes para el triunfo azul.
Como buen dueño de casa y, de la pelota, Independiente supo dominar a placer las acciones en la primera parte, sin ceder un metro de campo, a un visitante demasiado precavido. Y fue ahí cuando desnudó sus limitaciones ofensivas, que lo llevan a cortejar sin tocar, el arco rival
Ariel Ortega movedizo fue el conductor que este equipo necesita, apoyando su juego en el siempre activo Martín Gómez. Bujan se mostraba por izquierda y el circuito empezaba a funcionar.
Sin ser una aplanadora, Independiente se llevó por delante a la CAI y empezó a inquietar al seguro Trípodi. Lo tuvo Jones de cabeza, pero el portero quiso que el balón se fuera al corner. También Tonelotto, pero su remate se iría desviado. Poco para plasmar la superioridad en el juego.
Los fantasmas volvían a sobrevolar el Gargantini y una nueva frustración aplacaba los latidos, de cualquier corazón Leproso. Era demasiado análisis y poca síntesis para Independiente.
Pero el destino tendría pensando un regreso de gloria, al teatro máximo de la historia Azul.
La acumulación de personajes atacantes, no trae aparejado una actitud más ofensiva. Pero los cambios en el complemento trajeron renovación y la delantera del local ganó en dinámica, traducida en protagonismo.
Así llegó el minuto 70 de partido. Ariel Seltzer se lanzó a campo rival. Levantó la cabeza y vio al referente de todos los balones aéreos: Luis Tonelotto. El balón partió con rumbo conocido y se estrelló contra el pecho del goleador. La posterior volea de derecha, sería propia de un film cinematográfico, acabando con la pelota en la red. Y el Gargantini explotó de alegría.
Sería el acto de clausura del encuentro. La visita que decididamente había escogido el empate, no tenia más variantes posibles como para intentar empatar y el segundo triunfo del torneo, se cristalizó con el correr de los minutos. La casa en la Lepra volvió a estar en orden.
Independiente Rivadavia derrotó a la CAI en el Gargantini
La Lepra venció por la mínima diferencia a la CAI en su estadio, con gol de Luis Tonelotto.