¡Cartón lleno! Ese fue el grito de los jueces del partido entre Atenas y Regatas.
Primero. El inicio del juego se retrasó casi treinta minutos debido a la rotura de la red de uno de los aros.
Después, y cuando se aprestaban a dar inicio al segundo tiempo, se produjo un corte de energía eléctrica que dejó el estadio a oscuras y produjo una nueva demora de quince minutos.
Promediando el tercer cuarto, y con el local abajo en el marcador, llegó el momento de agresivas protestas por parte del público Apache a cada fallo pitado en contra de su equipo. Situación que se fue acrecentando hasta que los jueces debieron advertir, tanto a la mesa de control como a los dirigentes locales, que si la situación no se podía controlar el juego se suspendería.
Lejos de calmarse los ánimos, fueron caldeándose aún más. Sin custodia policial y con la parcialidad visitante retirándose, el estadio Nelson Pedemonte era un hervidero. Uno de los árbitros optó por detener el juego a falta de un minuto y nueve segundos para el final y suspender el encuentro por falta de garantías para su continuidad.
Ante esto la dirigencia de Atenas se comprometió a impedir insultos y recriminaciones, pero que continuase el juego.
El juego continuó, finalizó y se complicó todo. Hombres, mujeres y niños insultaron y agraviaron a los colegiados, que tuvieron que esperar a que se despejara la salida del estadio para poder retirarse.
Cuando salieron, los problemas siguieron afuera. Por suerte todo quedó en agresiones verbales y no pasó a mayores.
Atenas y Regatas protagonizaron un duelo caliente
Algunos hinchas de Atenas cargaron contra los árbitros del partido, los cuales la pasaron bastante mal una vez finalizado el juego. Sin custodia policial y con la parcialidad visitante retirándose, el estadio Nelson Pedemonte fue un hervidero.