Es habladora y trabajadora: Luna, robot de servicio al cliente

Primero será equipada con sensores laser y luego aprenderá a moverse, dice Loede, gerente de la sucursal. Puede que en breve Luna reciba en el hall de entrada a los clientes que tengan una cita y se lo notifique al empleado que corresponda. Atender a clientes extranjeros en su propio idioma puede ser también una posibilidad si se programa a Luna en inglés, ruso o turco. "También podría ejercer de traductora en las reuniones", asegura Loede.

dpa

habladora

La robot alemana.

Luna Pepper aprende rápido. Cada día es programada con nueva información para poder comunicarse mejor con los humanos. Este robot "trabaja" en una caja de ahorros alemana: Da la bienvenida a los clientes, charla con ellos sobre el tiempo e incluso cuenta chistes.

"Por favor, no se moleste si todavía no tengo respuestas para todo", dice de vez en cuando este robot con voz de mujer y de 1,20 metros de altura, mientras mira hacia arriba con ojos grandes, redondos y brillantes. "Si usted está satisfecho, yo también lo estoy".

Cuando los clientes de la caja de ahorros de Bremen, en el norte de Alemania, escuchan esto, no pueden evitar esbozar una sonrisa.

El gerente de la sucursal bancaria, Alexander Loede, está orgulloso de su nueva empleada. "Nos apoya en palabra y obra", dice de la humanoide. El encuentro con Luna Pepper es una experiencia especial para todos.

Los robots utilizados en servicios al cliente todavía son una rareza en Alemania. Los robots humanoides -aquéllos con estética y movimientos similares a los humanos- hasta ahora fueron usados con fines de investigación y en ferias comerciales pero no como un componente fijo en el concepto de atención al cliente, señala Patrick Schwarzkopf, responsable del área de robótica y automatización de VDMA (Asociación Alemana de Construcción de Máquinas e Instalaciones).

"Pero está por llegar", añade. "Creo que los robots humanoides que se mueven sobre ruedas estarán dentro de poco listos para el mercado".

Los robots con aspecto humano son muy útiles para responder preguntas de clientes sobre determinados productos. "En los próximos cinco años mucha gente habrá visto ya un robot", vaticina Schwarzkopf.

A principios de 2018 los pasajeros del aeropuerto de Múnich tuvieron la oportunidad de hablar con una colega de Luna. Al igual que la caja de ahorros bremense, el aeropuerto muniqués eligió el modelo Pepper de la firma japonesa SoftBank Robotics, a la que también dio identidad femenina. En este caso la llamaron Josie Pepper.

Las autoridades del aeropuerto dicen que la comunicación no siempre fue sencilla.

"Uno de los principales desafíos fue que la gente no está acostumbrada a hablar con un robot", explica la jefa de proyecto, Julia Schmidt. "Los pasajeros se hacían fotos con el robot pero no confiaban en sus respuestas". Con todo y con eso, Schmidt obtuvo una conclusión positiva: Josie causó sensación entre los pasajeros.

Actualmente Josie Pepper "trabaja" en eventos del aeropuerto. Como invitada de honor, responde a las preguntas de los visitantes. "Continuamos comprometidos con la robótica y la inteligencia artificial", dice Schmidt, quien añade que todavía están por definir cuáles son las áreas en las que la humanoide es más necesaria.

También la caja de ahorros de Múnich puso a prueba a un robot, sta vez un varón llamado Monaco Pepper. Operativo desde principios de 2018, su trabajo consistió en explicar servicios digitales a los clientes. Monaco Pepper también fue capaz de mantener pequeñas conversaciones, explica el portavoz del banco, Joachim Froehler.

"Se llevó muy bien con nuestros clientes", asegura Froehler, quien cree que las áreas operativas de Monaco serán ampliadas. "Existe un gran potencial de desarrollo. La inteligencia artificial es un tópico que tomará cada vez más relevancia en nuestra sociedad", añade.

Por su parte, la caja de ahorros de Bremen tiene varios proyectos para Luna, que costó unos 20.000 euros (23.000 dólares) sin incluir la programación.

Primero será equipada con sensores laser y luego aprenderá a moverse, dice Loede, gerente de la sucursal. Puede que en breve Luna reciba en el hall de entrada a los clientes que tengan una cita y se lo notifique al empleado que corresponda.

Atender a clientes extranjeros en su propio idioma puede ser también una posibilidad si se programa a Luna en inglés, ruso o turco. "También podría ejercer de traductora en las reuniones", asegura Loede.

Todo ello será posible gracias a la instalación de software en la cabeza de la humanoide.

El experto en robótica de VDMA, Schwarzkopf, añade que no ve un particular riesgo para la seguridad en todo esto. "Es una cuestión de seguridad informática lo que no difiere tanto de otras aplicaciones".

Al igual que en otras tecnologías, hay que proteger los datos de los robots inteligentes adecuadamente para evitar su pirateo.