A 56 años del Tratado del Elíseo: "¡Que viva la amistad franco alemana!"

Con esas palabras el Presidente francés, Charles de Gaulle, celebró en la capital de la por entonces Alemania Federal, Bonn, el acercamiento entre Alemania y Francia. Pocos meses después se firmaría el tratado de cooperación franco-alemán, más conocido como ‘Tratado del Elíseo’. Hoy, a cincuenta y seis años de que de Gaulle y el canciller alemán Konrad Adenauer sellaran la amistad entre ambos países, sus sucesores políticos Angela Merkel y Emmanuel Macron renovaron, el veintidós de enero de este año, ese trascendental acuerdo.

Jorge Millán

Macron Merkel

Angela Merkel y Emmanuel Macron

En el año 1963, casi diez y ocho años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, se firmó en el Palacio del Elíseo (París) el tratado con el cual se selló el fin de la llamada ‘hostilidad heredada’ entre Francia y Alemania Occidental, rivalidad que dominó durante siglos la relación bilateral. Con la intención de que nunca vuelva a ocurrir un conflicto bélico entre los dos países, el Tratado del Elíseo cimentó, entre otros aspectos, el camino para el proyecto comunitario (Unión Europea) y es considerado un hito en el acercamiento entre las naciones europeas.

Con tres aspectos centrales se inició la aproximación bilateral que consiste en reuniones binacionales periódicas. Así, ambos Estados se comprometieron a mantener encuentros semestrales al más alto nivel. Asimismo,los ministros de asuntos exteriores deben reunirse cada tres meses y los ministros de las distintas áreas deben hacerlo mensualmente.

Como segundo punto, el Tratado establece la obligación de consensuar las cuestiones de política exterior europea y de defensa.

También el Tratado del Elíseo otorga una gran importancia al intercambio entre ambos pueblos, especialmente entre jóvenes. Es por eso que hoy la amistad franco-alemana cuenta con dos mil doscientos convenios de hermanamiento entre ciudades de cada país, el mayor número en el mundo, y ciento ochenta convenios de intercambio entre instituciones académicas. Además, desde la creación de la Oficina Franco-Alemana de la Juventud (OFAJ) son ocho millones de adolescentes los que han tenido la oportunidad de conocer y vivir la cultura del país vecino a través de intercambios, pasantías, encuentros deportivos, científicos y culturales.

Aquisgrán

El día del 56° aniversario del tratado de cooperación franco-alemán (22 de enero), se reunieron Angela Merkel y Emmanuel Macronen la sala real de coronación del ayuntamiento en la histórica ciudad de Aquisgrán para firmar un nuevo acuerdo bilateral que lleva el nombre de la ciudad sede del encuentro. En comparación con su antecesor este nuevo acuerdo se enfoca en una mirada al futuro y eleva las relaciones bilaterales a un nuevo nivel. Los siete capítulos, que a su vez se dividen en veintiocho artículos, regulan aspectos tales como el económico, paz y seguridad, cultura e investigación y clima y medio ambiente. Son temas de gran relevancia, no solo a nivel regional, sino que también demuestran la voluntad de ambos países de tener un rol más preponderante a nivel internacional. En ese sentido, el tratado fija en su octavo artículo el deseo de que Alemania sea miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Como si fuera poco, el nuevo acuerdo bilateral deja abiertas las puertas a un ejército europeo de cuya necesidad se ha hablado en reiteradas ocasiones en el pasado (PESCO – Sistema de Defensa Europeo).

Otra característica del nuevo tratado es que se defiende las ideas europeas ante la gran corriente populista y euroescéptica de Alternativa para Alemania (AfD) y la Reagrupación Nacional (RN) –ex Frente Nacional- en Francia.Previo a la firma del acuerdo en Aquisgrán, tanto diputados de la AfD en Alemania como también Marine Le Pen, líder del partido Reagrupación Nacional (RN) en Francia, criticaron duramente el acuerdo.

Diálogo ciudadano

Luego de la firma del acuerdo los dos mandatarios dialogaron con los habitantes de la ciudad y los visitantes franceses y contestaron preguntas. Entre otras cosas, Macron dijo que ante el euroescepticismo imperante “tenemos que demostrar que el proyecto europeo es un proyecto concreto que mejora de manera palpable la vida de los europeos. No podemos permitir que se ataque a Europa con argumentos falaces y que la Unión Europea lentamente se disuelva.”

Durante el encuentro bilateral flotaba en el ambiente el Brexit y el dilema que éste plantea para Europa, más aún cuando los líderes nacionalistas de Italia y de Polonia hablan de formar un eje común que haga frente al tándem europeísta franco-alemán.

Es de esperar que prevalezca el sentido común, la sensatez y las llamadas “locomotoras” de Europa, aún sin Gran Bretaña en la Unión Europea, puedan demostrar que las corrientes nacionalistas y euroescépticas proclamanuna falacia que seduce a muchos pero que no conviene a nadie.

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