Falsas denuncias (II parte)

Suicidios de inocentes escrachados en las redes y sacerdotes que murieron en prisión, condenados por abusos que no existieron. El enorme silencio de un tema que no se investiga y los elementos que se repiten en las falsas denuncias por abuso contra religiosos católicos. En esta segunda parte, más casos.

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Mario Simonovich

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Imagen ilustrativa.

El artículo 245 del Código Penal regula la falsa denuncia. Y las falsas denuncias. Existen. Por un carril van los que reclaman justicia y por el otro carril, los que adrede saben que están sosteniendo una mentira para ganar dinero o hacer daño, o las dos cosas. La dimensión de los grandes escándalos de abusos -comprobados- que han cometido miembros de la iglesia católica ha hecho que estos dos carriles sean sinónimos de la realidad. Y como la realidad es la verdad, pasa a ser verdad lo que pasó y también lo que no pasó (falsas denuncias). Esto es lo que piensan una buena parte de la comunidad católica acerca de cómo se informa los casos de abusos en la iglesia. En los hechos, mientras por un carril la justicia se encarga de hacer justicia por casos que han sido escandalosos, por otro carril avanzan individuos y hasta corporaciones con el claro objetivo de sostener una mentira para -en definitiva- hacer daño. Las falsas denuncias contra sacerdotes han existido no solo en Mendoza -como los presentados en la primera parte de esta columna-, sino también en el país y el mundo.

Sin pruebas en su contra. El 31 de diciembre de 2014 detuvieron en Roma al sacerdote italiano Alessandro De Rossi, acusado de abusar sexualmente de varios menores de edad mientras se desempeñó como párroco en la vicaría 'María Medianera de todas las gracias' en el barrio Islas Malvinas de la ciudad de Salta. Cuando se ordenó la captura era párroco de una iglesia en el barrio Parioli de Roma. Se había pedido el arresto vía Interpol. Lo imputaron por abuso sexual agravado. Estuvo seis meses bajo arresto domiciliario. La causa se cayó "falta de pruebas serias contra él" según los jueces romanos. De Rossi había sido sacerdote durante seis años en Salta y en enero de 2013 fue hospitalizado luego de que un joven menor de 30 años lo asaltara dentro de la sacristía. El cura que lo precedió en esa parroquia de Salta fue asesinado en 2008. Por esta falsa denuncia, De Rossi tuvo que interrumpir su labor pastoral durante los 6 meses que duró el arresto domiciliario.

No era menor de edad. Ocurrió en 2015 y cayó contra el sacerdote Luis Brizzio. en Santa Fe. El denunciante decía que tenía 16 años cuando fue víctima de un supuesto abuso ocurrido 20 años atrás en la ciudad de Gálvez. Sin embargo, tras seis meses de investigación, el Vaticano concluyó que el denunciante era un adulto en el momento de los hechos, por lo que descartó el delito. Y no hubo una denuncia penal.

No hubo delito. Con prisión domiciliaria. Otro caso, muy polémico y conocido fue el del ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Gabriel Storni. En 2002 un ex seminarista lo denunció por abusos sexuales ocurridos diez años atrás, es decir, a principios de los 90. En 2009 una jueza (en primera instancia) condenó a Storni a 8 años de prisión (que por su edad fue domiciliaria). Sin embargo el prelado insistió con su inocencia y dos años después la IV Sala de la Cámara Penal de Santa Fe anuló la sentencia porque no hubo delito. "Esta decisión implica que Storni es inocente", dijo Eduardo Jautchen, uno de los abogados de la causa. La Cámara Penal sentenció que no hubo delito penal y comprobó que el denunciante no era menor de edad. Inclusive la Cámara Tercera de Apelaciones en lo Civil y Comercial dio marcha atrás con la elevada suma que el denunciante pretendía recibir ( $756 mil, en el año 2009). Dos de los tres jueces de la Cámara de Santa Fe que anularon la condena en abril de 2011 explicaron que la denuncia era por "realizar un abrazo, besos en el cuello y roce de su cuerpo contra el ex seminarista Rubén Descalzo (denunciante) , por entonces mayor de edad; conducta emprendida en horas de la tarde, dentro de las instalaciones de la sede del Arzobispado". No fue un delito ya que no se hizo "para vencer la voluntad de un sujeto pasivo, mediante la violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, autoridad o de poder, o cualquier otra circunstancia que anule la libertad de elección". Si bien el denunciante no logró cobrar la elevada suma de la demanda, lo que sí logró fue sacar del circuito a Storni, quien -por el volumen mediático que alcanzó esta denuncia- decidió renunciar en 2002, recluirse en La Falda (Córdoba) hasta morir en 2012.

Pedían 38 años de cárcel y fue absuelto por el máximo tribunal de España. En 2013, el salesiano Francisco Javier López fue acusado de dos delitos de abuso sexual continuado sobre dos menores y de otros once delitos similares, además de supuestas acciones contra la integridad moral y faltas continuadas de malos tratos. Por todo esto se pedía 38 años de cárcel. El sacerdote ingresó en prisión en julio de 2013. Sin embargo, en el año 2016 la Audiencia Provincial de Cádiz lo absolvió de los cargos. La Fiscalía y la Junta de Andalucía recurrieron la sentencia de la Audiencia Provincial y enviaron el caso para su estudio al Tribunal Supremo, que absolvió de todos los cargos al sacerdote López.

No hubo delito. Por hacerle cosquillas en las axilas a una menor (a modo de juego) en la escuela llegaron a pedir 8 años de cárcel para el sacerdote José Sebastián Tabernero (en el momento de la denuncia era obispo de Osma-Soria, en España). En marzo de 2013 suspendió sus labores como obispo luego de que fuera denunciado por dos supuestos delitos de abusos sexuales. El 9 de diciembre de 2014, la Audiencia provincial de Soria lo absolvió tras concluir que "no ha quedado acreditado" que el sacerdote Tabernero realizase tocamientos a tres alumnas del CEIP de Medinacelli de Medinacelli con animo libidinoso. Solo declara probado que el acusado "realizó cosquillas a una menor en a modo de juego". El sacerdote se enfrentaba a una posible pena de 8 años de prisión.

Renunció a su cargo. En Irlanda del Norte, el padre Eugene Boland fue denunciado en 2010 de cinco acusaciones de atentado contra el pudor contra una niña de 14 años, en fechas desconocidas entre junio de 1990 y junio de 1992. El sacerdote renunció a su cargo como párroco de Cappagh (Irlanda del Norte). Fue absuelto luego de un juicio de ocho días en 2012. Tras su absolución dijo a BBC Noticias que había sido “devastado” por el caso. “Mi fe era fuerte y siempre creí que la verdad aparecería al final”.

No lo denunció ante la justicia civil. En octubre de 2012, un ex seminarista dijo que en 1987, es decir, 25 años antes, le había entregado al obispo de Concepción, Tucumán, Arturo Meinvielle, una carpeta con diferentes denuncias de abuso en contra del padre Carlos Robledo y firmada por él y otras cinco supuestas víctimas. Robledo se desempeñó durante casi 20 años en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Monteros, Tucumán. Y el ex seminarista denunciante afirmaba que ese cura había ejercido el abuso durante ese lapso en el que fue párroco allí. Sin embargo no hubo una sola denuncia ante la justicia. El obispo Meinvielle negó recibir una carpeta con denuncias, según afirmó Ángel Peralta, que pasó casi 20 años desempeñándose en la parroquia del padre Robledo. "Lo que dijo (el ex seminarista) es una gran mentira que parte del tremendo resentimiento que guarda ese señor desde que se le quitaron las facultades para realizar ciertos rituales de nuestra iglesia. En nuestro templo jamás observé reuniones de adolescentes o encuentros con el padre Carlos".

Denunciado en un caso en el que hubo abusos intrafamiliares. En 2002, el padre Félix Alejandro Martínez y el profesor de educación física Fernando Melo Pacheco fueron denunciados por abuso sexual de al menos 13 chicos que asistían al jardín de infantes de la Escuela Nuestra Señora del Camino, de Mar del Plata. Martínez estuvo a cargo de ese colegio. El profesor de educación física fue absuelto en el fallo de primera instancia y el caso llegó hasta la Suprema Corte de Buenos Aires, que también ratificó la absolución, al encontrar, por ejemplo, discrepancias entre testimonios de padres y las víctimas mismas. "A medida que pasaba el juicio fueron desestimadas la mayoría de las denuncias por lo disparatadas que eran, en caso del profesor. Después se recurrió a todas las instancias jurídicas hasta Suprema Corte; en todas fue absuelto. Nunca fui citado ni imputado". También admite que el Vaticano llegó a la misma conclusión al comprobar que no hubo sentencias. Sin embargo, no se trata de un caso en el que no existieron abusos. "Una niña contrajo una enfermedad de transmisión sexual, otra niña hizo una patología alimentaria y se negaba a comer, y un niño intentó suicidarse", explicó Patricia Gordon, psicóloga que atendió a siete niños de este caso. "Cuando se termina el juicio se determina que hubo dos abusos intrafamiliares", dijo Martínez.

Sobreseído por falta de méritos. En 2006, una joven de 24 años denunció al padre Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, Santiago del Estero, porque dijo que lo manoseó durante un viaje en colectivo a la ciudad de Córdoba. La Justicia lo sobreseyó por falta de méritos.."¿Por qué esta falsedad? Experimento un gran dolor particularmente al ver el modo en el que maliciosamente se ha tergiversado la información y en cómo se ha transmitido", expresó Uriona. “No puedo callar, queridos hermanos, mi unidad con monseñor Uriona. Nos duele porque en el tratamiento de la noticia se percibe la inclinación de denunciarlo porque es Obispo, aunque sea falsa la denuncia”, advirtió el entonces arzobispo de Salta, Antonio Cargnello.

Ni una prueba, ni vinculación con la denuncia. Otro caso de falsa denuncia que involucró a un obispo de la misma ciudad de Santiago del Estero tuvo su desenlace el 26 de febrero de 2008 cuando la Justicia del Crimen de la ciudad de Añatuya resolvió rechazar la denuncia sobre tráfico de niños efectuada por la Fundación Adoptar en contra del ex obispo de Añatuya, Antonio Basseoto, y un grupo de religiosas. “No existe ningún tipo de vinculación ni prueba determinante que ponga en tela de juicio el accionar de los denunciados. Queda descartado de plano una actitud criminosa tendiente a desapoderar a las madres de sus hijos”, dictaminó el juez Alvaro Mansilla dictaminó. Este caso de robo de recién nacidos tuvo una amplia repercusión internacional. Y las siguientes palabras, expresadas hace 11 años por un funcionario de la cura diocesana de Añatuya, define con precisión como el poder de la denuncia supera por lejos al poder del hecho real, en definitiva, la verdad: “Es lamentable ver cómo se ataca a la Iglesia en la persona de sus obispos y sacerdotes, sabiendo de antemano que la Iglesia no saldrá a hacer escándalo ni a efectuar denuncias judiciales. También es lamentable con qué facilidad ciertas medios conceden amplios espacios para las denuncias pero retacean esos mismos espacios al esclarecimiento de los hechos denunciados, como en este caso. Verá usted que esta noticia no tendrá la difusión que se merece”.

Un año en la cárcel por una falsa denuncia. En México, el cura párroco de la Iglesia Santa Rosa de Lima en la Arquidiócesis San Luis Potosí (México), Guillermo Gil, fue encarcelado el 27 de junio de 2014, supuestamente por haber abusado de un menor, pero fue liberado con sentencia absolutoria el martes 23 de junio de 2015, después de que el juez a cargo no encontrara pruebas en su contra.

Suicidio. Ayer, el sacerdote chileno José Francisco Núñez Calisto se quitó la vida en su domicilio en Puerto Montt. Había sido denunciado a fines de julio del año pasado. La justicia aún investiga el caso. Nunca llegó a ser condenado. El 18 de junio de 2010 fue apuñalado en el cuello mientras distribuía la eucaristía en una misa en la la localidad chilena de Calbuco.

Organizaciones detrás de las falsas denuncias. En la primera parte de esta columna se expuso los casos de dos organizaciones que promovieron falsas denuncias: en Estados Unidos, La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (Survivors Network of those Abused by Priests - SNAP), que en 2017 reconoció que existen "falsas denuncias contra sacerdotes" luego de que esta organización formulara declaraciones falsas “negligentemente y con indiferencia imprudente por la verdad” contra el sacerdote Xiu Hui “Joseph” Jiang , acusado de contacto impropio con una adolescente que asistía a la Basílica de St. Louis (EEUU). Inclusive se comprobó que aceptaba "sobornos" de abogados demandantes. Y en España, en un caso en el que la Asociación PRODENI - a través de falsas denuncias- , impulsó la conocida denuncia contra el padre Román en le caso conocido como "la mayor trama de pederastía eclesial de España", en el que finalmente la justicia española condenó a la supuesta víctima a pagar las costas judiciales por su falsa denuncia.

Conclusión. Así como hay sacerdotes que resultaron injustamente favorecidos por la prescripción de las causas, también hay otros que han sido (y están siendo) víctimas de las falsas denuncias. Una falsa denuncia no es algo menor. Apunta a objetivos concretos. En Argentina y el mundo han logrado paralizar y sacar de la cancha a importantes sacerdotes y obispos. La justicia necesita de fiscales, jueces y profesionales más especializados que sepan distinguir bien  los dos carriles para lograr su objetivo de hacer justicia.

Según el Anuario Pontificio de 2017, el 17,7% de la población total del mundo recibió el bautismo. En Argentina, los católicos son 40,8 millones. El total de sacerdotes católicos en el mundo es 415.656. Con un poco más de 400 mil denuncias falsas alcanzaría para eclipsar al cristianismo. Suena disparatado. No lo es. Los casos expuestos en esta columna y en la anterior demuestran que esto es posible.

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