¿Es viable el "modelo Viña del Mar" para la Vendimia?

Con presupuestos siempre ajustados y el gasto público en el ojo de la crítica ciudadana, pensar una alternativa para el financiamiento de la fiesta máxima de los mendocinos puede ser una opción... o no.

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cristian avanzini

Festival de Viña del Mar

La Quinta Vergara es un imán para visitantes y televidentes.

Luego de años de economía turbulenta, Alfredo Cornejo llega a su última Vendimia como gobernador con el lápiz más afilado de las últimas cuatro ediciones de la fiesta. Instalada desde hace años en el calendario nacional -y en una visión un tanto chauvinista, también del mundo-, quien tiene a cargo la organización de nuestra fiesta máxima debe moverse como equilibrista con melones para intentar garantizar un espectáculo de nivel internacional con un presupuesto de cabotaje. 

Como ejemplo, vale recordar que los artistas que participarán del show tendrán un aumento en sus contratos de menos del 30% respecto del año pasado con una inflación superior al 50% en la provincia. Como contrapeso, el Gobierno gastará esta edición $3,75 millones en alojamiento para “invitados especiales”, un 67% más que en 2018.

En lo que hace al espectáculo en sí, la Provincia destinará en total $100 millones para la producción general de “Tejido en tiempo de Vendimia”, que se presentará en el Frank Romero Day del 8 al 10 de marzo con el tradicional Acto Central y dos repeticiones. A eso, además de los invitados VIP, hay que sumarle otros tantos pesos que se invierten en el año en promoción turística dentro y fuera del país, lo cual incluye hasta “mini Vendimias” en ciudades como Mar del Plata o Cosquín.

Tal esfuerzo presupuestario debería, por lógica, tener su recompensa para los mendocinos. En lo cultural -más allá de las ya folclóricas descalificaciones de la propuesta artística- el pueblo tiene su fiesta en honor a su fiesta madre; y en lo económico, hoteleros y gastronómicos disfrutan de uno de los mejores fines de semana del año, sin duda.

¿Vale el esfuerzo económico estatal la satisfacción cultural y el beneficio del sector turístico, con su eventual “derrame” de beneficios a la economía provincial? Alguno que otro planteó alguna vez la posibilidad de que la gran fiesta de los mendocinos sea producida (y financiada) por el sector privado. Claro que la propuesta toca la espina del evento sacro por excelencia de la provincia, y el fantasma de la palabra “privatización” ganaría la discusión a gritos antes de siquiera iniciar el debate.

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¿Quién debe financiar la Fiesta de la Vendimia?

Sin embargo desde aquí, desde el silencio de las líneas, se puede traer el tema a debate y pensar, por ejemplo, en un hipotético “modelo Viña del Mar” para nuestra fiesta. El festival internacional de la canción de la “ciudad jardín” de Chile mutó hace algunos años de un sistema de financiamiento estatal a uno concesionado que, a decir de la propia comuna trasandina, ha resultado ser un verdadero éxito.

Siempre según la versión oficial, los fondos aportados por canales privados de televisión costearon toda la producción de lo que es ya uno de los eventos más populares de la región. Además, por contrato, las señales deben aportar a la difusión turística de Viña del Mar como destino. Negocio redondo para todos, si es que el sistema está verdaderamente aceitado: el municipio se promociona con su megafestival y los canales generan ingresos por patrocinantes privados y públicos en una emisión vista por millones de personas en todo el mundo.

Si la Vendimia es realmente, como lo aseguran los promotores turísticos locales y los sucesivos gobiernos provinciales, un espectáculo de talla mundial, sin duda habrá millones de televidentes (o en la era del streaming, audiencia online) ansiosa por disfrutar del show y detrás, por qué no, algún privado que pueda aportar para que nuestra fiesta sea, también, un negocio redondo para todos.

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