Respuesta abierta de un millenial a un “viejo choto”

La respuesta de Don Rata a la nota del Dr. Bomur titulada "A los millenials les vendieron espejitos de colores". ¿Quién compró los espejitos?

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Me motivé a responder esta nota por el rating, eeeee jajaja. No mentira. Particularmente, he leído miles de posturas contra los millenials y varias me dieron ganas de responder, pero esta me movilizó mucho más, sobre todo leyendo los comentarios frustrantes o de frustrados.

Voy a empezar por responder el título y después les voy a contar desde adentro, como veo a los “millenials”. “A los millenials les vendieron espejitos de colores” Te cuento, a tu generación y a gente más grande que vos, también se los vendieron, se la vendieron hasta a nuestros abuelos y se las vendió el sistema y los empresarios. Compraron los espejitos de colores de laburar como perros, tener hijos, comprarse la casa, cambiar el auto, tener 15 días de vacaciones. Si eso no es comprar espejitos de colores, no sé que será. El millenial incomoda al jefe negrero que le promete ponerlo en los papeles a los 6 meses, justamente porque ese “espejito” para el millenial no brilla, no somos chotos.

La visión de la nota que respondo es netamente económica, lógico de una generación para la que la guita lo es todo, siendo capaces de renunciar a aspectos que los harían brillar, capaces de renunciar a quienes son, para ver cuanto “valen”. La nota expone que frases como: “valen más las experiencias que los objetos”, “salí conocé gente, no te ates a un lugar” son desacertadas, como si la vida en realidad no fuese una experiencia que disfrutar.

Entiendo la frustración de un jefe de 50 que se queja de los empleados que renuncian a los pocos meses, que invierten en capacitación al pedo, que se van al año y medio. Y lo entiendo porque son de una generación que tuvo que laburar y ponerle huevo y lo hizo. Pero comprendan si no queremos que nos metan el dedo en el orto y comprar nuestras vidas. Con la información que tenemos los millenials, no nos comemos ese cuentito. Ustedes la buscaban en la biblioteca, yo la tengo en el celular.

Hablan desde la ignorancia sosteniendo que viajar de jóven es una pérdida de tiempo ya que estás en plena etapa “productiva”. ¿Productiva para qué? ¿Para resignarte a pasarla como el orto en un laburo que odias por mucha plata?¿Para pagarte 15 días de libertad al año en el Caribe? ¿Para tener un auto caro que te lleve todos los días al laburo?. Se entiende si nunca lo hicieron, pero yo que he podido experimentar trabajar en otros países sé que hay otras realidades y que cambiar tu vida puede depender simplemente de tomarte un avión. He laburado en lugares donde no me negreaban y ahora que estoy en Argentina soy un “millenial” que se queja de todo. !Obvio que me quejo! jodanse ustedes por ser unos subordinados.

Una postura que dice que no se puede vivir viajando, cuando yo en carne propia lo he hecho y sé que es posible y por favor, si los que están leyendo lo han hecho, ponganlo en los comentarios para que “los lobos de wall street” lo vean. Se entiende de una sociedad que viene de puede resumir su vida, sus logros y sus habilidades, en 4 hojas de un CV, pero no compramos ese espejito, somos mucho más que una herramienta productiva.

En la nota de mi colega Bomur, todos los millenials tienen un padre de guita, que le banca todo al hijo para que ande boludeando con sus gustos de primera clase. ¿De quién es la culpa del chancho, o…? Creo que acá el que da de comer no es millenial y es un padre ausente que tapa todo con guita.

También se queja de que los millenials no se dejan controlar, se ofenden por todos o somos inestables. Te respondo por partes, no nos dejamos controlar cuando nos quieren vender una que no nos pinta, perdón por hacer lo que queremos, lamento que a ustedes no les de la nafta. Nos ofendemos “por todo”, por supuesto, no bancamos que un jefe nos grite, nos negree, si vamos a estar 8 horas en un laburo queremos aprender y crecer, no solo llenar una billetera ajena. No me voy a chupar una verga el 30% de mi vida por plata, aunque no lo entiendan. Me sorprende la visión sobre todo en un país como argentina con las condiciones laborales que tiene, me parece una postura totalmente ciega e injusta. ¿Porque se transforma en boludo el que no quiere dejar que se lo cojan?.

Para el millenial la vida es más compleja y abarcativa, excede los limites de su “éxito laboral”, tenemos información y hasta estamos siendo bombardeados por la misma. Somos víctima de la generación de la que están tan orgullosos. Te hago una pregunta Bomur: ¿Que generación inventó el iPhone del que ahora te quejás? Si hay algo cierto y no hace falta ser sociólogo para afirmarlo, es que cada generación termina siendo producto de la anterior, haganse cargo en todo caso, capos ingenieros todos.

Somos sensibles porque somos humanos, somos hedonistas por lo que nos vendieron. Somos soñadores y generalmente los que nos cortan las alas son de tu generación amada. Los padres que no entienden si sos gay o lesbiana, un profesor que te hace rendir 3 veces una materia de memoria, un jefe que te tiene un año en negro, los que te recomiendan laburar para tener cosas, un padre que no te deja hacer un curso de tatuaje porque quiere que estudies medicina.

La guita es sin dudas la energía más fuerte que domina el mundo, pero hay más elementos en la ecuación, elementos que tu generación no entiende, como la vocación, hacer lo que amás, sentirte pleno, compartir momentos con amigos. Entiendo que la guita que ganan los haya hecho organizarse como para poder salir los viernes a cenar, los sábados a algún almuerzo de la empresa y los domingos hagan un asado con la familia. Pero entiendanme a mi si no quiero tener mi vida organizada como un loop, entiendanme si un miércoles me la pego en el sodeado, si un martes me pinta prenderme un churro, si un jueves me tomo una birra y si el domingo laburo. Entiendanme y chupenmela, porque ustedes son un reloj, yo una persona que se frustra, se motiva, un día está contento, otro triste, no estoy domesticado para servir al sistema o a un jefe.

Para cerrar la nota comparto de que para el éxito hay que laburar. Pero siempre hay que laburar para lo que uno desea, es la única forma de hacer brillar tu estrella.

Estos son los consejos de Bomur para los millenials: “Si tenés 20 inscribirse en una carrera sutentable (no licenciaturas verga ni payasadas de terciarios)”, “si tenés 25 tenés que anotarte YA en una carrera”, “Si tenés 25/28 Seguite tatuando y viendo historias de instagram, pero laburá”.

Mi consejo para los millenials, no le hagas caso a los viejos chotos. (Esta va para los jefes y los padres)

Un terciario o un simple curso te puede abrir la cabeza para algo nuevo, los viejos no lo van a entender porque se acostumbraron a los profes bochandolos durante años para tener un título como médico, para ellos todo debe significar puro sacrificio, no van a entender si querés hacer un curso de 3 meses de DJ. Tengas 25, 18 o 37 años podés meterte en una carrera, un taller, un workshop que te abra puertas y curiosidad, aunque estos viejos fordistas no lo entiendan, podés tener varios tipos de laburo a lo largo de tu vida y renunciar cuando se te de el orto. Seguite tatuando y haciendo historias de Instagram, podés ser modelo y ganar guita, aunque tu viejo administrador de empresas te diga que no. Viajá, no vivas en un foco, hay otras realidades.

Hacé lo que quieras, pero proyectate. No dejes que tus viejos te banquen mucho tiempo, porque ellos seguirán poniendo las reglas (y ya sabés como piensan), adelantate a ser realmente libre. Tu hobby te puede hacer ganar guita, pero tenés que ser tu propio jefe, ponerte tareas, fechas y límites sanos para llegar a tus objetivos.

Mi consejos para las generaciones anteriores: Chupenla viejos chotos. Haganse cargo, los millenials son todos hijos suyos. La guita no es todo, si ayuda, pero no es todo. Si tenés un hijo no cortes sus alas, tratá de fomentar sus gustos por mas raros e incomprensibles que parezcan, sos viejo, no lo vas a entender, el mundo ya no es como cuando tenías 20.

Apoyalos, si ves que tiene dificultades para monetizar sus gustos, enseñale, dale una mano ya que sos tan capo economista, pero no lo hagas estudiar nunca algo que no lo haga feliz. Tampoco los dejes ser unos vivianos, soltale la cuerda a tiempo si no querés que sea un vago. Aprendé de ellos, si bien se quejan de la sensibilidad que cargamos, quizás venimos con una enseñanza de ver la vida mas allá del laburo, de los títulos y sus prejuicios.

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